Cómo dejar de fumar sin ganar peso




Los beneficios de dejar de fumar son indiscutibles. Sin embargo, abandonar el hábito de fumar suele traer aparejado el aumento de peso, lo que atenta contra la voluntad de algunas mujeres por cuestiones estéticas de olvidar el cigarrillo.

Se estima que el aumento promedio del peso corporal en las personas que dejan de fumar es de 4 a 5 kg, y que en las mujeres este aumento es algo superior que en los hombres.

Por qué aumentamos de peso

* Disminución del gasto calórico basal, por la ausencia de la nicotina, ya que ella aumenta el metabolismo basal.

* Aumento de la ingesta calórica diaria, o sea, mayor consumo de alimentos, cuando el alimento intenta remplazar el acto de fumar, de manera tal que se termina consumiendo cualquier cosa a cualquier hora, el famoso “picoteo”.

* Una elección diferente de alimentos, al preferir los azúcares refinados, y al disminuir el consumo de alimentos ricos en proteínas. Es frecuente el reemplazo de cigarrillos por dulces.

Ante la ansiedad: ¿comer o fumar?

Cuando se deja de fumar la necesidad de nicotina se vuelve frecuente y molesta, por lo que se tiende a calmarla buscando algo que esté a mano, y lo más cercano es la comida. Es común lanzarse hacia la comida para evitar hacerlo sobre los cigarrillos, intentando lograr la gratificación oral que hace falta, y así también, poder disminuir la ansiedad que genera la abstinencia.

Recursos anti-ansiedad

En el momento de sentarse a comer, es importante tomarse un tiempo prudencial, de al menos 20 minutos de estar sentado en la mesa comiendo. El comer apurado predispone a un estado nervioso y esto puede desencadenar el deseo de prender un cigarrillo.

Es importante elegir bien los alimentos dejando de lado aquellos que sólo aportan calorías en demasía como caramelos, chocolates, etc. Es aconsejable realizar al menos 4 comidas y 2 colaciones diarias.

Es fundamental también buscar alguna actividad física que gratifique como caminatas, natación, gimnasia, bicicleta, con una hora diaria es más que suficiente. La actividad física quema calorías, permite despejarse cuando uno siente muchas ganas de fumar, mejora el equilibrio psicológico al ejercer una acción anti-estrés y antidepresiva mediante la secreción de endorfinas y compensa la pérdida del placer de fumar.