Reconocer el estrés a través de sus síntomas

Para muchas mujeres es difícil reconocer que padecen estrés

Ello se debe a que sus síntomas corresponden a dolencias concretas y al consultarlas con un médico, no encuentran la solución. Por esto pueden pasar años hasta que se descubre que tanto las dolencias físicas, como los síntomas psíquicos tienen su origen en el estrés.

El estrés puede provocar taquicardia, mareos, dolores de cabeza, constipación, diarrea, problemas gastrointestinales, contracturas, insomnio, dificultad para la concentración o la memoria, entre otros síntomas. Por otro lado, el estrés elevado puede provocar trastornos por ansiedad generalizada y, en menor proporción, trastornos de pánico y ansiedad social.

Durante los trastornos de ansiedad generalizada la persona se preocupa excesivamente por cuestiones de la vida cotidiana y no puede priorizar, pues le resulta igual de importante la operación de riesgo de un familiar que llegar impuntual a una cita. Por su parte, quienes padecen fobia o ansiedad social sienten temor acusado y persistente, por una o más situaciones sociales o actuaciones en público, en las que el individuo se ve expuesto a la posible evolución negativa frente a los demás.

Cómo saber si tengo estrés


* Sentir distintos síntomas físicos que, al consultar con un médico, no provengan de ninguna enfermedad.

* Sentirse irritable y excesivamente preocupada.

* Sentir que cuesta interactuar en la vida cotidiana, ya sea académica, laboral o socialmente.

Los desencadenantes para llegar a padecer estrés son muchos, y puede ser desde una alta demanda laboral u horarios extensos de trabajo, como también una discusión, situaciones incómodas frente a otras personas, la preocupación excesiva, accidentes de tránsito, la inseguridad o problemas económicos.

Tratamiento para el estrés


Todos estos trastornos se recuperan con un tratamiento específico de terapia cognitivo-conductual, y la posible aplicación de medicación, en caso de ser necesario. El tratamiento es breve, conducido por expertos en la materia, de forma tal que el paciente debe estar de alta a los 4/6 meses de haberlo iniciado, habiendo recuperado sus actividades habituales, sin sintomatología física ni emocional.