AMAXOFOBIA: miedo a conducir y como superarlo

El miedo a conducir es común y se puede superar, dicen los expertos

Los psicólogos especializados dicen que la "amaxofobia" surge por varios motivos, pero afecta a muchos y puede superarse con la terapia adecuada. El miedo a conducir es un trastorno psicológico tan común que incluso tiene un nombre técnico: AMAXOFOBIA.


Según datos de la Organización Mundial de la Salud, alrededor del 6% de las mujeres se ven afectadas por el trastorno. Sin embargo, es posible remediarlo. “A veces, con solo pensarlo, sudo, el corazón se acelera… es realmente una incapacidad”, dice una de las muchas personas afectadas por la fobia, y dice que comenzó a tener dificultades después de un accidente.

“Choqué con otro auto y solo llevaba una semana con la habilitación. El auto era de mi padre, y de ahí vino el trauma”, describe. Aunque la colisión fue leve y nadie resultó herido, como nos contó Silvia, la ocasión fue suficiente para causar una fuerte impresión.

Y el relato de Silvia es coherente con la experiencia de los expertos. Identificar la causa del miedo a conducir es complejo, ya que varía y también puede involucrar factores técnicos. Hay personas que tienen miedo porque han tenido un accidente y sufren un trauma, entonces es estrés postraumático. Otros tienen miedo de conducir porque tuvieron un ataque de pánico cuando conducían por la calle, por lo que asocian esto con el automóvil. Otros, por otro lado, tienen un perfil perfeccionista, les aterroriza tener un mal desempeño y no estar a la altura de lo que otros esperan.


¿Por qué algunas personas tienen miedo de conducir?


“Antes del accidente estaba súper tranquila. La primera vez que encendí un coche fue en clase de conducción. Estaba súper confiada, mi instructor incluso decía que era muy buena conduciendo”, recuerda Silvia.

Sin embargo, poco después del evento, la estudiante dice que ya no podía comandar el vehículo. “En ese momento, mi padre, que estaba de mi lado, tuvo que hacerse cargo del volante, porque yo ni siquiera podía salir del lugar”, describe. Hoy han pasado siete años desde el accidente. Silvia dice que ha vuelto a conducir, pero muy raras veces porque sigue sintiéndose incómoda.

Por lo tanto, nos damos cuenta de que el miedo a conducir puede golpear a cualquiera, incluso a aquellos que muestran potencial y habilidad al volante. La persona que tiene este miedo puede sentirse inferior por una sociedad que exige saber conducir como si fuera una cosa trivial. Pero no lo es y ella no está sola. Miles de personas pasan por esto, hay ayuda y ella puede superar este miedo.


¿Cómo perder el miedo a conducir?


Es posible hacer una combinación de terapia psicológica con lecciones de manejo para ayudar a las personas a superar la amaxofobia. Primero, se realiza una entrevista para determinar la causa del miedo a conducir en cada persona, y para determinar si existe una dificultad técnica o motora involucrada en el problema.

A continuación, se determina la cantidad e intensidad de las lecciones de conducción para cada persona. Para ello, el psicólogo trabaja en conjunto con un instructor, que sigue sus recomendaciones a la hora de acompañar al alumno al volante. Dependiendo de las instrucciones que dé el psicólogo, el instructor pedirá -o no- que el alumno realice determinadas tareas. Al mismo tiempo, la persona continúa recibiendo asesoramiento psicológico con el terapeuta.


Consejos para perder el miedo a conducir


Hay consejos para quienes tienen miedo de conducir pero aún no saben cómo lidiar con el problema. Se recomienda que los afectados por amaxofobia busquen ayuda. La razón es que cuando tenemos miedo, tendemos a evitar el objeto que lo causa, ya que nos trae sufrimiento.

Por lo tanto, aunque es posible superar la dificultad solo, puede ser más difícil y traer más sufrimiento. Se recomienda que la persona busque ayuda profesional. Además, es importante comprender que el miedo a conducir representa un riesgo para la seguridad, tanto para el individuo como para los demás.

A medida que la persona se sienta abrumada por el nerviosismo, será más propensa a equivocarse. Cuando comete un error, estará aún más nervioso. Por lo tanto, será cada vez menos capaz de prestar atención a su entorno y concentrarse en la tarea de conducir el vehículo. El riesgo de accidentarse o hacer algo más serio es real.

Enfrentar nuestros propios fantasmas y miedos es una de las cosas más difíciles que existen, pero es muy gratificante cuando lo hacemos. La persona tiene todo para ganar, solo necesitará dar el primer paso.


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