El ajo es un alimento que le proporciona a nuestra salud, una amplia gama de beneficios
Si lo consumes, disfrutarás de sus propiedades
que van desde la reducción de las posibilidades de un ataque al
corazón hasta el fortalecimiento del sistema inmunológico, entre
otros.
El
ajo (Allium sativum), originario de los desiertos de Asia Central, se
ha utilizado a lo largo de la historia para tratar diversas
enfermedades, entre ellas la peste en Europa, la fiebre tifoidea y la
disentería en la Primera Guerra Mundial.
En
general, se ha utilizado en todo el mundo para el tratamiento de los
resfriados, la gripe, la caspa, la hipertensión, la aterosclerosis y
otras enfermedades. El ajo es uno de los más citados en la
literatura para los propósitos medicinales.
Los principales beneficios del ajo son:
- Efectos cardiovasculares
Disminución
de grasas, del colesterol sanguíneo, reducción de los niveles de
azúcar, presión arterial y la actividad fibrinolítica. Esto
significa que, además de reducir el colesterol, los triglicéridos
en la sangre, tienen efecto hipoglucémico, previniendo la diabetes,
trata la hipertensión y reduce la probabilidad de un ataque al
corazón y accidente cerebrovascular (conocida como derrame).
- Propiedades quimio-preventivas
Esto
es, el ajo evita la aparición de cáncer en diversas formas. Impide
la absorción de sustancias cancerígenas presentes en los alimentos,
especialmente los que se encuentran en la carne roja (nitrosaminas).
Al aumentar la actividad inmunológica, el ajo previene la aparición
del tumor. Al actuar como un antioxidante, previene la formación de
radicales libres y por lo tanto, la formación de células
cancerosas.
- Propiedades antimicrobianas y antifúngicas
El
ajo evita el crecimiento de bacterias y hongos que causan las
diferentes enfermedades.
- Propiedades inmunológicas
Aumenta
la actividad de las células encargadas de defender al organismo,
previniendo la aparición de muchas formas de infección y también
limpia la mucosidad de los pulmones, tratando de manera muy eficaz
los resfriados y la gripe.
La
alicina, el compuesto responsable de los beneficios del ajo, también
le da el olor característico del ajo. Esta sustancia se pierde durante la cocción, por lo que el ajo debe consumirse crudo o
cocido lo menos posible.
¿Cómo usarlo y para qué?
Para
la piel: Licuar dos dientes de ajo junto a 1/4 litro de leche en la
licuadora, pasar la mezcla sobre la piel con un trozo de algodón.
Dejar actuar durante cinco minutos y luego lavar con agua corriente.
Puedes repetir el tratamiento una vez por semana y tu piel se verá
más limpia y fresca.
Para
hipertensión: Dejar en remojo durante la noche, un diente de ajo
picado en medio vaso con agua, tapado. A la mañana colar y beber el
agua. Este receta también servirá para tratar gripes y resfriados.
Es muy eficaz para fortalecer el sistema inmunológico.
Para
adelgazar: necesitarás moler 350 grs. de ajo molido y mezclarlo con
1/4 litro de ron. Deja el preparado durante diez días en el
refrigerador. Pasado ese tiempo, revuelve bien y retorna al
refrigerador por dos días más. Estará listo para consumir en forma
de gotas (10 gotas), junto con leche o agua, antes de cada comida por
12 días durante el almuerzo y cena.
