No existe mujer que no se preocupe por la apariencia de su piel. Con el paso del tiempo, las marcas de expresión, las arrugas, la flacidez y la falta de luminosidad empiezan a incomodar
Pero no tiene sentido
gastar dinero en los tratamientos estéticos más revolucionarios del
mercado o las cremas más caras si no
tomamos en cuenta los verdaderos enemigos de la salud de nuestra
piel. Te mostramos los hábitos que afectan la salud de la piel.
Tabaquismo
Cada cigarrillo reduce la oxigenación de la piel durante 90 minutos!
Imagina quienes fuman más de un cigarrillo por día. Resultado: La
piel se hace gruesa y de color amarillenta a causa de la nicotina,
marchita y opaca.
Además de todos los problemas que causa a la
salud, fumar también causa alteraciones en el metabolismo y acelera
la pérdida de colágeno, las células responsables de dar soporte y
elasticidad a la piel, estimulando la flacidez. El acto de fumar
causa arrugas alrededor de los labios y ojos debido a que el fumador
cierra los ojos parcialmente para protegerlos contra el humo.
Estrés
El estrés emocional altera nuestras hormonas, aumentando de esta
forma la liberación de corticosteroides endógenos y epinefrina, por
ejemplo. Esto puede dejar la piel más grasa y con tendencia al acné.
El estrés también disminuye nuestras defensas, y la piel se hace
más propensa a las enfermedades e infecciones. Las más comunes son
el herpes, alergias, erupciones cutáneas, psoriasis y vitiligo.
Beber poca agua
Una de las primeras señales de falta de agua en el
organismo (deshidratación), se produce en la piel y las membranas
mucosas. Entre las células, tenemos un fluido intersticial que ayuda
a sostener la piel, entre otras funciones. La falta de ingesta
suficiente de agua deja la piel flácida y seca.
La piel pierde
turgencia, demorando en regresar a su estado natural, cuando sufre
una distorsión. Además de dejar la piel hidratada y firme, beber
suficiente cantidad de agua también promueve la excreción de
toxinas, sustancias que dañan la piel. Lo que se recomienda es
consumir al menos dos litros de agua por día.
No usar protector solar
La exposición excesiva al sol, especialmente la
falta de protección contra el sol es la principal causa del
envejecimiento de la piel y el cáncer de piel. Para hacerse una
idea, la radiación solar es responsable del 80% del envejecimiento
de la piel expuesta, principalmente en las pieles más blancas, que
sufren este proceso en forma precoz.
La radiación solar es un potente
oxidante celular, esta penetra en la piel y provoca cambios
directamente en el ADN de las células, e indirectamente provoca
reacciones químicas que alteran el ADN y las fibras colágenas y
elásticas
Ingesta de azúcares y grasas
En exceso, el azúcar representa otro
proceso de envejecimiento celular llamado "glicación". El
azúcar se une a proteínas de la piel, como el colágeno, provocando
la rigidez de estas proteínas. Así se pierde la función de
elasticidad, dejando la piel flácida y con arrugas. Por otra parte,
las grasas en exceso se acumulan en el tejido subcutáneos en forma
irregular, provocando la grasa localizada y la celulitis.
Dormir poco
Sin un descanso adecuado no existe piel sana. Durante el sueño,
nuestro organismo produce células "rejuvenecedoras", como
la melatonina y la hormona del crecimiento. Estas hormonas son
calmantes y reparadoras. La falta de sueño provoca estrés y no le
da tiempo al cuerpo para descansar. Resultado: la piel queda marchita
y aparecen las fastidiosas ojeras.
Sedentarismo
La práctica de actividad física tiene muchos
beneficios para el cuerpo y la piel. Mejora la circulación sanguínea
de la piel, mejora el metabolismo del organismo (evitando el proceso
de glucosilación), combate el estrés y mejora la calidad del sueño.
Por otra parte, combate la flacidez, la celulitis y la grasa
localizada.
