Ser madre no te impide hacer
cualquier cosa pero, si piensas en una cercana maternidad debes pensar que
algunas “aventuras” serán más complicadas con un bebé a cuestas. Vale la pena
meditar, disfrutar y aventurarse. Echa un vistazo a esta lista de 15 cosas que debes
considerar hacer, antes de unirte a la categoría de madre.
1. Prueba vivir en diferentes
lugares por períodos cortos. No existe forma más interesante de conocer el
mundo que conocer la cultura de los diferentes
lugares, y con niños es muy difícil (¿te imaginas tener que cambiarlos de
escuela 5 veces al año?).
2. Haz el amor fuera del dormitorio.
Practicarlo sobre la mesa de la cocina y ser sorprendido por el niño que fue a
tomar un yogur del refrigerador, puede ser traumático para ambas partes.
3. Disfruta del placer de estar sola
cuando tú quieras.
4. Cambia de trabajo/profesión hasta
que encuentres algo que realmente te hace feliz. Cuando tienes hijos, la
estabilidad generalmente viene antes de la felicidad.
5. Sal de la discoteca al amanecer y
haz una fiesta en tu casa, sin hora para terminar.
6. Duerme las horas que quieras.
7. Paga tus deudas. Después de tener
hijos, éstasd sólo aumentarán.
8. Ten cuantos perros desees. Es más
fácil cuidarlos cuando no tienes que cambiar los pañales o recoger los juguetes
esparcidos alrededor de la casa todo el tiempo.
9. Disfruta el placer de gastar tu
salario como bien lo desees. Después que llegan los hijos, sus prioridades
vendrán mucho antes que las tuyas.
10. Conoce al menos uno de los
restaurantes que deseas. Cenar con un niño tirando la comida en el suelo o
corriendo por los pasillos, puede hacerte replantear si el programa vale la
pena.
11. Compra una casa. Cuando tienes
hijos, necesitas tener un “techo seguro” al que regresar.
12. Mira tus senos todos los días y agradece
su buena forma. Ellos nunca serán los mismos, luego de tener un hijo.
13. Pasa todo el domingo en la cama
y sólo levántate para ir al baño, hacer palomitas de maíz y preparar fideos
instantáneos.
14. Disfruta del placer de tomar un
baño sin tener un niño con ganas de entrar a hacer sus necesidades justo en ese
momento de relajación.
