El consumo de tomates previene el cáncer, controla el colesterol y retarda el envejecimiento, entre otros beneficios
Uno de los alimentos más nutritivos en nuestra mesa, contiene vitaminas
A, C y del complejo B, minerales (como el potasio, fósforo y magnesio), y el
licopeno, que previene muchas enfermedades e incluso rejuvenece.
Vitamina A. excelente para la buena visión y una piel sana, también
tiene influencia en la reproducción y en el desarrollo embrionario.
Vitamina C. Antioxidante, protege el corazón, mejora la inmunidad,
participa en la síntesis de colágeno y ayuda en la absorción del hierro
presente en los alimentos.
Vitaminas del grupo B. Importante para la producción de energía en el
cuerpo, también ayuda en la salud mental y emocional.
Potasio. Garantiza el correcto funcionamiento del corazón y es esencial
para la transmisión del impulso nervioso y el transporte de nutrientes y agua hacia
las células.
Fósforo. Activa las vitaminas del complejo B, participa en el
mantenimiento de huesos y dientes, mejora la resistencia y también proporciona
energía.
Magnesio. Este mineral actúa sobre el sistema nervioso, fortalece los
huesos y los dientes y también evita calambres y migrañas.
Licopeno. Potente antioxidante, disminuye el colesterol malo y protege a
las células contra los radicales libres, dejando la piel y el cuerpo más “joven”.
Es el licopeno que da a los tomates su color rojizo. Reduce el riesgo o la
progresión de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, en particular
cáncer de próstata.
Todavía no hay un consenso sobre la cantidad óptima de
consumo diario de antioxidantes, pero los estudios recientes sugieren que es
necesario 35 mg (equivalente a un Kg de tomates).
En salsas, extractos, zumos y
purés, la cantidad es aún mayor: un litro de zumo de tomate contiene 150 mg. Siempre
que sea posible, prepara tú mismo la salsa y añade un poco de aceite de oliva,
lo que favorece la absorción de licopeno por el cuerpo.
PRECAUCIÓN AL CONSUMIR TOMATE
El tomate es muy bueno para la salud, pero no para todos. Quién padece
gastritis o úlcera, debe evitar su consumo ya que el mismo irrita las paredes
del estómago. Las personas con enfermedad renal crónica, deben consumir este
fruto con precaución, debido a la necesidad de controlar la absorción de
potasio presente en los alimentos.

