¿Valdrá la pena ser optimista? Si, los optimistas tienen una cierta ventaja en la manera de enfrentar los problemas
En el siguiente post trataremos de responder a estas y
otras preguntas acerca del pensamiento positivo y su impacto en
nuestras vidas.
Si quedas en segundo lugar en un
concurso, ¿saltarás de alegría apostarás en mejores resultados
para la próxima vez o te sentirás desanimada y tratarás de
encontrar una excusa para no concursar de nuevo?
En la vida, siempre
nos enfrentamos a decisiones. Puedes elegir un punto de vista
pesimista y vivir una vida de derrota o puedes elegir una ruta
optimista y vivir una vida desafiante y llena de pensamientos
positivos.
¿Vale la pena ser optimista?
Las tasas de depresión y sus
síntomas de pesimismo cada vez son mayores, afectan tanto a los
adultos, como también a los más jóvenes. La edad media del
diagnóstico de la depresión pasó de 30 a 15 años de edad. Ya no
es un trastorno exclusivo de empleadas domésticas de mediana edad, y
ahora también es común entre los adolescentes.
Los optimistas esperan lo mejor
siempre. La característica definitoria de los pesimistas es su
tendencia a creer en los malos acontecimientos, que duran un largo
tiempo y que están presentes en todas sus tareas, son su culpa.
La verdad es que los optimistas se
enfrentan a los mismos contratiempos de la vida. Lo que difiere es la
forma de explicar los azares, tan opuestas a los pesimistas. Los
optimistas tienden a creer que la mala suerte sólo será temporal y
que sólo se limita a casos particulares. Tienden a concentrarse en
un problema por vez, usando un "reinterpretación positiva".
En otras palabras, los optimistas
tienden a reinterpretar una experiencia positiva para aprender y
madurar. Estas personas ven las malas situaciones como retos, como
formas de aprendizaje.
Los optimistas no dicen "las
cosas nunca van a mejorar", "si fallé una vez, no lo haré
de nuevo" y "si tuve mala suerte en cierta parte de la
vida, esto afectará a toda mi vida”. Las expectativas positivas de
los optimistas también predicen mejor las reacciones durante las
transiciones a nuevos entornos, las tragedias repentinas y resultados
inesperados. Si te caes, levántate. Los optimistas ven oportunidades
en vez de obstáculos.
La gente responde positivamente a
los optimistas. Los optimistas son proactivos y menos dependientes de
los demás para ser felices. No tienen necesidad de controlar o
manipular a los demás y, a menudo, atraen a la gente con facilidad.
Su visión optimista del mundo puede ser contagiosa e influir en
aquellos que están cerca.
El optimismo parece ser un rasgo
social deseado en todas las comunidades. Los optimistas son,
generalmente, mejor aceptados, mientras que aquellos que reflejan
tristeza, pánico e histeria son rechazados. Son persistentes, no se
rinden fácilmente y son conocidos por su paciencia. Avanzan paso a
paso, caminan sin pausa hacia su objetivo.
Entonces... ¿Por qué no ser
optimistas? El pensamiento positivo conduce a una vida más plena.
Opta por un estilo de vida optimista y supera los problemas con una
sonrisa en los labios y siempre con pensamientos positivos.
